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domingo, 22 de enero de 2012

La clase (2008) - actividad conjunta (diciembre 2011)

El título original de este filme es Entre les Murs, una película con un cierto aspecto a documental en el que se dan numerosos elementos, características y situaciones perfectamente reales del entorno docente. Esta película se proyectó en la sesión del Lunes 12 de diciembre de 2011 en una actividad conjunta de las asignaturas Sociedad, Familia y Educación y Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad. Después del visionado, la clase se dividió en grupos de unas siete personas para favorecer la integración y la aportación de ideas de todos los miembros. Primeramente, se hizo una breve puesta en común de todos los temas que aparecían en la cinta. Entre ellos, se destacó la búsqueda de identidad, los microsistemas de la familia, el barrio y la escuela, la convivencia y el conflicto, la integración, la relación con los adultos, la figura del profesor (la actitud docente), las decisiones ético-pedagógicas (planteamos el debate de separar los “buenos” de los “malos”), la contextualización del conocimiento (el vínculo entre la vida real y la escuela, es decir, el traspaso de elementos formales a la realidad y la cuestión de su utilidad), la cultura profesional y por último, las razones que nos llevan a aprender algo. Después de comentar impresiones generales, mi grupo se centró en analizar las primeras escenas de la película. Los profesores facilitaron una serie de frases del guión que podían resultar muy atractivas para llevar a cabo un análisis más profundo de cada escena. En primer lugar, nos centramos en analizar cómo influyen las experiencias en la búsqueda de identidad de los personajes. Nos llamó especialmente la atención el personaje de Khoumba, una alumna de raza negra que, según se cuenta en la película, ha sufrido un cambio de actitud respecto al profesor del curso de un año para otro. El caso de esta alumna nos llevó a comentar los roles que se pueden asumir en la adolescencia (cambiante o estático). Seguidamente, nos centramos en la figura del profesor, de François. Concluimos que la película está claramente enfocada al profesor, no a los alumnos, y consideramos que éste es un profesor diferente, que contextualiza el conocimiento que imparte y eso cumple con la directriz del docente como facilitador del aprendizaje. Por otro lado, nos llamó la atención que no se habla de temas tan vinculados a los adolescentes como son las drogas, el alcohol. También nos llamó la atención la evidente falta de interés de algunos profesores. Concretamente, en la escena del Consejo Escolar se da mucha importancia a tratar de tú al profesor: de algún modo se impone el uso de usted para dirigirse a ellos por parte de los alumnos. En la misma línea, en la escena en la que tratan el tema del alumno chino que puede ser deportado a su país, parece haber una interesantísima y acertada cooperación y comunicación de todos los profesores al compartir la noticia y debatir acerca de cómo pueden ayudar al alumno. Sin embargo, la escena parece cortarse en dos cuando de repente una de las profesoras saca una botella de champán y comenta que está embarazada. Por último, comentamos algunas ideas relativas a la relación de los alumnos con sus padres después de considerar la escena en la que François realiza una ronda de tutorías con los papás y mamás de algunos de los estudiantes. En este último punto debatimos acerca de las diferencias culturales, concretamente entre la francesa y la china.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Película: Los 400 golpes

La semana próxima realizaremos una actividad de la película La clase entre las tres asignaturas comunes, por lo que me parece interesante comentar lo que estuvimos haciendo el lunes en la asignatura de Sociedad, familia y educación. Sin duda, nos sirvió para calentar motores de cara a la próxima clase. En esta sesión tratamos de analizar la primera media hora de la película Los 400 golpes desde un punto meramente educativo, teniendo en cuenta los contenidos de los tres bloques que hemos visto en la asignatura de Sociedad, familia y educación: la familia, cultura y desarrollo humano, la familia y el desarrollo humano, y los escenarios educativos (la familia y la escuela). Debemos tener en cuenta que únicamente hemos visto un fragmento de la cinta, y que las reflexiones aquí redactadas podrían ser modificadas tras el visionado completo de la película. Centrándonos en el niño como punto de partida, empezamos por examinar su actitud y la de sus padres. En primer lugar, nos damos cuenta de que en la escuela rompe las normas, mientras que en casa las respeta casi a rajatabla; tal vez, razonamos, para llamar la atención de la madre, quien parece preocuparse únicamente por sus caprichos y no por las carencias de su hijo. En segundo lugar, existe una clara diferenciación entre la actitud de su madre y de su padre. Ya hemos dicho que la madre no muestra preocupación alguna por su hijo, utilizándolo de mayordomo y recadero. Sin embargo, el padre del niño muestra una actitud de complicidad con él y procura que no le falten las necesidades básicas. Un ejemplo de ello es la escena en la que por medio de la ironía, recrimina a la madre que se haya gastado el dinero que le dio para comprar al hijo unas sábanas nuevas en un perfume. El estilo parental pues, se sitúa en un punto medio entre el autoritario y el negligente. Por otro lado, apreciamos que no existe continuidad entre la escuela y el hogar. Nos centramos en el instrumento más tradicional de mediación entre estos dos microsistemas: los deberes. Durante la reflexión, en el grupo nos llamó especialmente la atención el hecho de que el hijo hiciera los deberes a escondidas de la madre. Concentramos nuestra conclusión en el cambio de estilo parental a lo largo del tiempo: en los sesenta, primaba el estilo autoritario, que ha ido evolucionando hasta configurarse en un estilo democrático en la actualidad. Además, en la película también se refleja la importancia que se da a la escuela: hace unas décadas no era la principal preocupación de los padres; sin embargo, en la actualidad los papás y mamás suelen centrar las responsabilidades máximas de sus hijos en los estudios.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Teoría y práctica

Debería escribir en el blog al mismo tiempo que estoy en clase, porque se me ocurren mil cosas que escribir y cuando llego a casa, la mitad se me han olvidado. Hoy hemos seguido con el tema de la adolescencia. Se han propuesto la pubertad, el desarrollo cognitivo y las relaciones sociales, entre otros, como grandes temas de esta etapa. Respecto a las relaciones sociales, Alejandro nos ha planteado su existencia en la etapa infantil. Desde mi punto de vista, sí que las hay. De hecho, en cualquier etapa del ser humano las hay. Cuando somos niños somos amigos de todos. Podemos reírnos de Pedrito porque le han puesto gafas o porque no sabe una palabra en inglés que sabría 'hasta un bebé'. Sin embargo, al momento volvemos a ser amigos. En la adolescencia el tema de las relaciones sociales no es tan amplio. Ahora ya no somos amigos todos de todos y elegimos quienes son los nuestros. Esto nos vincula directamente con la búsqueda y la creación de la identidad. Durante la infancia suele haber un traspaso de vínculos muy fuerte entre macrosistemas, es decir, los niños suelen tener un mismo comportamiento y una misma identidad en la familia y en el colegio (tan vez una identidad muy influenciada, que crean por nosotros, en vez de nosotros mismos). Digo suele, porque hay casos en los que, por la circunstancia que sea, los niños son completamente diferentes en el colegio y en casa. Pero eso ya es otro tema. En la adolescencia, por el contrario, el chico o la chica va tomando aquellos elementos que acaban configurando su propia identidad. El vínculo entre la familia y el instituto u otros macrosistemas se vuelve más débil, e incluso se pueden observar comportamientos diferentes por parte del adolescente en cada uno de esos espacios. La familia, aunque no se olvide, parece dejar de formar parte del resto. El instituto es otro mundo.
Respecto al desarrollo cognitivo, el adolescente desarrolla su pensamiento lógico. Cuando se trata de adquirir conocimientos, la madurez del cerebro resulta crucial: ahora se puede tratar con conceptos e informaciones más complejas. No lo digo yo, lo dice Piaget, quien defiende que el adolescente es capaz de pensar de manera más abstracta. Es una nueva forma de pensar. A lo mejor por eso, en los libros de ESO te cuentan una definición con jergas que a veces ni los mismos profesores entienden. Podría entenderse como una contribución al desarrollo de ese pensamiento abstracto y más complejo, además de habituar al chico o la chica a comprender ideas complejas cuando se encuentre con ellas.
Un último apunte a aquello de los problemas de adaptación y la homosexualidad. Se ha planteado en clase la tolerancia de los adolescentes hacia las relaciones entre mujeres y entre hombres. Por lo que puedo observar, las relaciones entre mujeres se toleran mejor que las que son entre hombres. Por parte de las adolescentes, ellas suelen ser más tolerantes hacia ambos tipos de relación. Sin embargo, los adolescentes parecen criticar más a los chicos que a las chicas. Tal vez, en este paraíso de hormonas, lo de ellas les de morbo; respecto a ellos, este rechazo quizá sea una forma de exclusión como parte de su categoría de hombres por ser precisamente eso, homosexuales.
Mañana más :)

martes, 15 de noviembre de 2011

Yo y mis quince



"Toma tus riesgos: si ganas, serás feliz...si pierdes, habrás aprendido"


Hoy en clase hemos empezado a tratar algunos aspectos del tema de la adolescencia. Se ha planteado que sería interesante contar algo de la nuestra, por lo que hoy, antes de irme a dormir,contaré lo primero que se me vino a la cabeza.
Cuando tenía quince años nos pillaron a mi amiga y a mí 'cogiendo algo prestado' en una tienda. Simplemente nos hicieron pagarlo y nos fuimos a casa. Nunca había hecho nada parecido. De hecho, siempre había hecho lo que estaba bien, lo correcto, y creo que lo hice por eso, por ver qué pasaba, por una vez, no hacer lo que está bien. Ahora, cuando me acuerdo, me da vergüenza, aunque en el momento en el que salimos 'airosas' de aquella situación consideramos el ticket de 'no se cambia por hurto' como un trofeo. De hecho, creo que mi amiga aún lo conserva pegado en el armario de su habitación...
No creo que la adolescencia sea la época de hacer las cosas que están mal. Siendo adultos también las hacemos, con mayor o menor consciencia. Sí es la de experimentar y equivocarse, que es diferente, y en mi caso, así pasó. Ya me habían dicho que robar está mal.

Procuraré pasar semanalmente, al menos, todas las notas que voy escribiendo en mi cuaderno-diario-agenda.
Mañana más.
:)


lunes, 14 de noviembre de 2011

Saber perder. D. Trueba (2008)

El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas, nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas o ventanas están cerradas, golpeará durante un rato en búsqueda de grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople el viento. Es el deseo de desear.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Tener un hijo, plantar un árbol y hacerme un blog

Exite, porque lo he inventado yo (Ana Mª Matute)

Y aquí mis tres razones por las que empiezo a escribir un blog:
1. Porque me gusta escribir y hace mucho que no lo hago
2. Porque creo que estoy transformando mis deberes y mi trabajo en un hobby (y tal vez no dure sólo un cuatrimestre!)
3. Porque la mayoría de las veces me gusta decir lo que pienso