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lunes, 21 de noviembre de 2011

Teoría y práctica

Debería escribir en el blog al mismo tiempo que estoy en clase, porque se me ocurren mil cosas que escribir y cuando llego a casa, la mitad se me han olvidado. Hoy hemos seguido con el tema de la adolescencia. Se han propuesto la pubertad, el desarrollo cognitivo y las relaciones sociales, entre otros, como grandes temas de esta etapa. Respecto a las relaciones sociales, Alejandro nos ha planteado su existencia en la etapa infantil. Desde mi punto de vista, sí que las hay. De hecho, en cualquier etapa del ser humano las hay. Cuando somos niños somos amigos de todos. Podemos reírnos de Pedrito porque le han puesto gafas o porque no sabe una palabra en inglés que sabría 'hasta un bebé'. Sin embargo, al momento volvemos a ser amigos. En la adolescencia el tema de las relaciones sociales no es tan amplio. Ahora ya no somos amigos todos de todos y elegimos quienes son los nuestros. Esto nos vincula directamente con la búsqueda y la creación de la identidad. Durante la infancia suele haber un traspaso de vínculos muy fuerte entre macrosistemas, es decir, los niños suelen tener un mismo comportamiento y una misma identidad en la familia y en el colegio (tan vez una identidad muy influenciada, que crean por nosotros, en vez de nosotros mismos). Digo suele, porque hay casos en los que, por la circunstancia que sea, los niños son completamente diferentes en el colegio y en casa. Pero eso ya es otro tema. En la adolescencia, por el contrario, el chico o la chica va tomando aquellos elementos que acaban configurando su propia identidad. El vínculo entre la familia y el instituto u otros macrosistemas se vuelve más débil, e incluso se pueden observar comportamientos diferentes por parte del adolescente en cada uno de esos espacios. La familia, aunque no se olvide, parece dejar de formar parte del resto. El instituto es otro mundo.
Respecto al desarrollo cognitivo, el adolescente desarrolla su pensamiento lógico. Cuando se trata de adquirir conocimientos, la madurez del cerebro resulta crucial: ahora se puede tratar con conceptos e informaciones más complejas. No lo digo yo, lo dice Piaget, quien defiende que el adolescente es capaz de pensar de manera más abstracta. Es una nueva forma de pensar. A lo mejor por eso, en los libros de ESO te cuentan una definición con jergas que a veces ni los mismos profesores entienden. Podría entenderse como una contribución al desarrollo de ese pensamiento abstracto y más complejo, además de habituar al chico o la chica a comprender ideas complejas cuando se encuentre con ellas.
Un último apunte a aquello de los problemas de adaptación y la homosexualidad. Se ha planteado en clase la tolerancia de los adolescentes hacia las relaciones entre mujeres y entre hombres. Por lo que puedo observar, las relaciones entre mujeres se toleran mejor que las que son entre hombres. Por parte de las adolescentes, ellas suelen ser más tolerantes hacia ambos tipos de relación. Sin embargo, los adolescentes parecen criticar más a los chicos que a las chicas. Tal vez, en este paraíso de hormonas, lo de ellas les de morbo; respecto a ellos, este rechazo quizá sea una forma de exclusión como parte de su categoría de hombres por ser precisamente eso, homosexuales.
Mañana más :)

martes, 15 de noviembre de 2011

Yo y mis quince



"Toma tus riesgos: si ganas, serás feliz...si pierdes, habrás aprendido"


Hoy en clase hemos empezado a tratar algunos aspectos del tema de la adolescencia. Se ha planteado que sería interesante contar algo de la nuestra, por lo que hoy, antes de irme a dormir,contaré lo primero que se me vino a la cabeza.
Cuando tenía quince años nos pillaron a mi amiga y a mí 'cogiendo algo prestado' en una tienda. Simplemente nos hicieron pagarlo y nos fuimos a casa. Nunca había hecho nada parecido. De hecho, siempre había hecho lo que estaba bien, lo correcto, y creo que lo hice por eso, por ver qué pasaba, por una vez, no hacer lo que está bien. Ahora, cuando me acuerdo, me da vergüenza, aunque en el momento en el que salimos 'airosas' de aquella situación consideramos el ticket de 'no se cambia por hurto' como un trofeo. De hecho, creo que mi amiga aún lo conserva pegado en el armario de su habitación...
No creo que la adolescencia sea la época de hacer las cosas que están mal. Siendo adultos también las hacemos, con mayor o menor consciencia. Sí es la de experimentar y equivocarse, que es diferente, y en mi caso, así pasó. Ya me habían dicho que robar está mal.

Procuraré pasar semanalmente, al menos, todas las notas que voy escribiendo en mi cuaderno-diario-agenda.
Mañana más.
:)


lunes, 14 de noviembre de 2011

Saber perder. D. Trueba (2008)

El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas, nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas o ventanas están cerradas, golpeará durante un rato en búsqueda de grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople el viento. Es el deseo de desear.